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lunes, 7 de noviembre de 2016

Bueno días lectores.


Buenos días a todos , hoy me levante con ganas de escribir. Ayer domingo me lleve una decepción al leer una publicación que hizo una señora por facebook. Es triste tener que leer como una persona critica y habla mal de las asociaciones sin animo de lucro. El texto publicado me pareció gravísimo. Insinúan que las asociaciones reciben subvenciones que les da el gobierno para que se mantengan calladas y no hagan ruido. Yo como asociación no cobro ninguna ayuda de las administraciones ya que de momento no me ha echo falta. Las subvenciones que se dan es para que las asociaciones puedan trabajar y hacer cosas dentro de ellas. Si alguna asociación hace mal uso del dinero no todas las asociaciones hacen lo mismo. Siempre he dicho que todas las asociaciones todas somos un equipo y hacemos todos un gran labor y trabajo. Jamas he criticado a nadie pero está vez no me puedo callar porque creo que las asociaciones nos merecemos un respeto. Crear una asociación no es nada fácil ya que es complicado crear unos estatutos y que la gente quiera participar en ella. Por otra parte constituirla vale dinero y al final quien lo paga es quien a creado la asociación. Pido que por favor a la gente nos tenga un respeto ya que intentamos hacer un buen trabajo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Una niña que superó un cáncer se suicida porque sufría 'bullying'

Bethany Thompson tenía 3 años cuando le detectaron un tumor cerebral. La trataron con radioterapia y finalmente lo superó. Le quedaron secuelas, entre ellas daños en los nervios que le torció la boca.
Debido a su boca torcida, Bethany sufrió las burlas de sus compañeros en el colegio. Harta de esta situación, la niña se pegó un tiro el pasado 19 de octubre en Ohio (Estados Unidos). No pudo superar el acoso escolar (bullying) a la que fue sometida.
«Mi hija le confesó a su mejor amiga que no podía aguantar más e iba a acabar con su vida», declaró a la cadena CNN la madre, Wendy Feucht. El padre de su amiga llamó a la madre para intentar evitarlo, pero fue demasiado tarde.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cómo ayudar a los niños a crecer felices

Un niño se tiene que sentir querido y apreciado, en primer lugar por la familia y también por los profesores y compañeros; hay que exigir, no sobreproteger, poner límites e inculcar valores como el esfuerzo, la responsabilidad, la generosidad, la solidaridad, la amistad,… Lo explica en la siguiente entrevista Anna Villas, directora del Colegio Madre Janer de Santa Coloma (Principado de Andorra).
¿Qué cosas preocupan a los niños hoy, según detectan ustedes en el colegio, qué les hace menos felices?
Lo que más les preocupa, aunque quizás no lo saben explícitamente, es el ambiente familiar: que haya relaciones fluidas en casa y que los padres estén por ellos como necesitan.
Si los progenitores tienen problemas o tienen horarios de trabajo muy dilatados, se sienten más inseguros y vulnerables.
No tienen suficiente con las necesidades físicas cubiertas, les hace falta estabilidad y dedicación por parte de los padres. Son lo más importante para ellos a todas las edades, cuando son niños y cuando son adolescentes.
¿Cómo les afectan las nuevas tecnologías (móviles, internet,…)?
Han crecido con ellas y las conocen muy bien. De todas maneras siempre hace falta la supervisión del adulto para que las utilicen correctamente, para informarse y comunicarse adecuadamente, aprender con los nuevos recursos tecnológicos,.. pero siempre haciéndoles ver que son un medio, no un fin en sí mismos.
Hay que enseñarles que nunca pueden sustituir las relaciones personales.
¿Cómo se le puede ayudar a un niño a ser feliz y a ser después un adulto feliz?
Se tiene que sentir querido y apreciado, en primer lugar por la familia y también por los profesores, compañeros y personal del colegio. También se les tiene que exigir, para que hagan todo lo que puedan en todos los campos y no sobreprotegerlos.
Inculcarles desde pequeños valores como el esfuerzo, la responsabilidad, la generosidad, la solidaridad, la amistad,…
Los docentes vemos cómo los niños y niñas o jóvenes que no tienen unos límites y unos valores aprendidos no son más felices, al contrario. Porque no saben resolver situaciones complejas y en la vida nos las encontramos queramos o no.
¿Cómo hacer para evitar casos de marginación de niños en el colegio, para integrar a todos?
Tenemos que ser todos muy conscientes de qué niños, por una u otra razón –física, de carácter,…- pueden ser susceptibles de marginación por parte de los compañeros y estar muy atentos a que esto no pase.
La mejor estrategia es la prevención: hacer tutorías bien preparadas que les ayuden a desarrollar actitudes de empatía y otras positivas hacia los compañeros.
Las actividades preventivas de mediación escolar ayudan mucho a cohesionar a los grupos y favorecen las relaciones.
Por suerte también contamos con equipos psicopedagógicos de los centros escolares que dan apoyo a la tarea del maestro o profesor. También desde la catequesis y la clase de religión educamos en el respeto y la ayuda mutua.

¿Quién detendrá el acoso escolar?



http://es.aleteia.org/2016/01/12/quien-detendra-el-acoso-escolar/


En la parada de autobús se muestra a dos niñas acosando a una pequeña. A su lado, varias personas adultas intervienen en defensa de la pequeña, mostrando así que el acoso escolar no está sólo en las aulas y que todos, de una forma u otra, podemos parar este desagradable fenómeno social cada vez más extendido en nuestras comunidades.

3 errores que cometen los padres cuando son intimidados por sus hijos

Es el final de un largo día. Acabas de llegar a casa del trabajo, completamente exhausta. Prendes la televisión, te tumbas en el sofá, y miras tu programa favorito. Saboreas este momento de silencio.
Entonces, tu hijo comienza a lloriquear sin parar. Quiere un pedazo de pastel de chocolate antes de cenar. Le dices que no.
“Me lo prometiste”, dice. “Me dijiste que podría comerlo cuando llegara a casa”.
Le dices que espere hasta después de cenar. Entonces se para frente a la televisión. “¡Lo quiero ahora, ahora mismo!”.
Cierras los ojos y respiras. Tal vez cuentas hasta 10. Pero tu hijo aumenta el tono: “¡Me mentiste! ¡Te esperé todo el día! ¡Te odio! ¡Eres una estúpida!”.
Esta prueba de paciencia termina volviéndose un bullying momentáneo. Estás siendo agredida y degradada verbalmente por tu propio hijo.
¿Qué haces?
3 tácticas comunes de contraataque
Normalmente, los padres eligen una de las tres respuestas en esos momentos: rendirse, castigar o negociar.
  1. Rendirse
En toda batalla vale la pena luchar. Rendirse y dar a tu hijo lo que quiere es, a veces, una buena opción, especialmente si estás queriendo un poco de paz. Pero cuando la prueba de paciencia se transforma en un asedio moral, ¿qué hacer?
En este caso, nunca cedas a las exigencias del niño. Hacer eso equivaldría a recompensar el comportamiento abusivo. Este es un momento de enseñanza que ofrece la lección equivocada.
Cada vez que te rindes al asedio moral de tu hijo, le envías este mensaje simple: la intimidación funciona. Entonces, la próxima vez que él se sienta frustrado por tus restricciones, te intimidará para lograr lo que quiere: Finalmente, le has enseñado que si insiste lo suficiente, te rendirás tarde o temprano.
  1. Castigar
Cuando tu hijo te hace bullying, es difícil no incomodarse y responder a la provocación. Poseer la fuerza de carácter para resistir al comportamiento agresivo de un niño no es una habilidad que surge naturalmente. Como sucede con cualquier forma de autodominio, es necesario cultivarla.
Perder la calma, gritar e imponer a tu hijo castigos severos son formas de contra bullying que crean una cultura de intimidación en la familia. Los padres que ganan las batallas contra sus hijos, en realidad obtienen victorias amargas. No hay ni vencedor ni ganador. Uno está feliz y el otro no.
Los niños que reciben castigos constantes se vuelven despreciativos y resentidos y, más tarde, pueden surgir problemas de comportamiento más graves. Por ejemplo, el niño puede:
– Volverse desafiante y opositor, de manera directa o a través de la resistencia silenciosa.
– Interiorizar su frustración y terminar desarrollando una depresión o ansiedad.
– Intensificar aún más las intimidaciones, ampliando los conflictos y perturbando a toda la familia.
  1. Negociar
Ok, tu hijo está teniendo un colapso. Si fueras una madre atenta, pararías por un momento y considerarías tus opciones. Intentarías entender su punto de vista. Él te esperó todo el día (y su pastel). Entonces, cuando finalmente llegas a casa, en vez de saludarlo te tumbaste en el sofá, prendiste la televisión y lo ignoraste.
Resultado: Él está molesto, y con el derecho de estarlo. Entonces decides hacer un acuerdo. Le ofreces la mitad de un pedazo ahora, y la otra mitad después de cenar. Ahora considera:
¿La negociación es la mejor opción en este momento?
¿Y si él hiciera una contrapropuesta?
Supón que él continúa intimidándote y exigiendo todo el pedazo. La negociación es una opción popular en la paternidad moderna. Y la intención de encontrar un terreno común con tu hijo durante los conflictos no es una mala idea. Tú cedes un poco, él cede un poco, y todo el mundo se queda feliz, ¿verdad?
Sí y no
Cuando la prueba de paciencia se vuelve un bullying, la negociación está descartada. Cuando negocias con un valentón, preparas el escenario para otros conflictos. De la misma forma que la rendición, la negociación recompensa el bullying y entrena a tu hijo a repetirlo. La próxima vez que tu hijo se frustre con tus restricciones, volverá a hacer bullying, porque éste lleva a la negociación, y la negociación tiende a ser beneficiosa para él.
Otro problema de la negociación: el niño puede comenzar a pensar que todo, incluso el buen comportamiento, es negociable. En vez de hacer algo por los buenos sentimientos que produce esa acción, termina haciendo las cosas sólo en vistas a una recompensa. Por ejemplo:
Tu hija te pide que le pagues por hacer su cama.
Tu hijo espera una recompensa por hacer sus tareas de casa.
Tus hijos piden dinero por tener buenas notas.
El buen comportamiento nunca debe ser una moneda de intercambio. La negociación por recompensas sustituye la conquista personal y provocará una pérdida de autoestima en tus hijos. En vez de que desarrollen autosuficiencia y autonomía, se quedan inmaduros y apegados a sus padres por la gratificación.
3 opciones que podrías elegir
Has aprendido que rendirse, castigar o negociar son soluciones que no funcionan a largo plazo. Estas tácticas ofrecen algún alivio a corto plazo, gestionando los síntomas del bullying, pero no sus causas.
Antes de mirar las cuestiones más profundas, consideremos los tres pasos más importantes que puedes dar en un momento de bullying: evitar el conflicto, validar sentimientos, y elevar los puntos fuertes.
  1. Evitar el conflicto
En momentos de bullying, los padres muchas veces reaccionan impulsivamente y aumentan el conflicto. Gritan o castigan, lo que aumenta la tensión y empeora el bullying. Es vital mantener la compostura y liderazgo en tales momentos. No te vuelvas reactivo o des respuestas automáticas. Permanece con los pies en la tierra, sin drama.
Si el conflicto se agrava, aprieta el botón de pausa: Toma un momento y dale a todos una oportunidad para calmarse. Cuando los niños están en estado de intensa frustración, no se puede argumentar con ellos. Si lo intentas, sólo aumentarás aún más su frustración.
Tú y tu hijo se beneficiarán mucho cuando comiences a dar un momento de silencio para acomodar tus pensamientos y recuperar tu equilibrio. Si puedes, sal de la sala o da un paseo tranquilo. Toma un poco de aire fresco. Le darás tiempo para calmarse. Encuentra alguna paz en ti mismo antes de intentar hacer las paces con tu hijo. Cuando las cosas se calmen, puedes concientemente determinar cuál es la acción a tomar.
  1. Validar sentimientos
Nunca te equivocarás al validar los sentimientos de tu hijo:
“Yo entiendo que estás frustrado. Yo también lo estoy”.
“Puedo ver que estás molesto. Dame 10 minutos de silencio para pensar mejor en ello”.
“Vamos a comer algo antes de hablar sobre eso”.
Los niños responden positivamente cuando reconoces sus sentimientos. Se calman inmediatamente.
Durante la pausa, pregúntate a ti misma. “¿Qué podría estar causando el bullying de mi hijo? ¿Está cansado? ¿Tiene hambre? ¿Se siente descuidado? ¿Fue un largo día para todos?”.
El bullying es un efecto: tiene siempre una causa subyacente. Considera lo que podría estar irritando tanto a tu hijo. Ayúdalo a decir lo que piensa y, enseguida, valida sus sentimientos.
“Yo entiendo que estás con rabia, tienes derecho a estarlo”.
“Tus sentimientos están heridos. Estás irritado porque no te daré lo que quieres”.
“En vez de pelear, vamos a intentar otra cosa: Dime por qué estás tan enojado”.
Incentiva una comunicación más madura. El sentimiento que demostraste comprender desarmará la frustración y reformulará el momento.
Recuerda: Dale al niño lo que necesita, no lo que quiere.
Aprender a comunicar de forma eficaz en momentos de frustración es más importante que cualquier cosa que tu hijo esté deseando en ese momento. Rendirse, castigar o negociar le quita al niño la oportunidad de lidiar con su frustración y dominarla.
Deja claro que el bullying nunca funciona:
“No voy a responder mientras estés gritándome”.
“De esa manera no vas a conseguir lo que quieres”.
“Puedes hacerlo mejor que esto. Eres muy inteligente para hablar sobre las cosas”.
  1. Resaltar sus puntos fuertes
Después de pensar en la decisión que tomarás, defiende tu territorio. No modifiques nada para que tu hijo no te pruebe e insista aún más. A lo largo del camino, asegúrate de elogiar los puntos fuertes de tu hijo:
“Yo admiro la manera como estás hablando conmigo ahora”.
“Yo se que eso fue difícil para ti. Estoy orgullosa de la forma como estás expresándote ahora”.
“Estás haciendo un gran trabajo. Eso es madurez”.
Al reforzar los puntos fuertes de tu hijo aumentarás su confianza y volverás la comunicación más gratificante que la discusión.

Los dolorosos efectos del ciberbullying

“Antes de publicar en la Red algo que pueda disgustar a otra persona, piensa en cómo se sentiría esa persona”. Y “si eres una víctima de ciberbulling, habla con tus padres o tu profesor”. Este es el dramático llamamiento del adolescente irlandés Luke Culhane a través de Youtube.
Según un informe presentado por Save the Children, un tercio de los niños en España ha sido insultado por el móvil o por intenet, el 12,9 % ha recibido amenazas y al 6,3 % le han pirateado su cuenta en redes sociales. En uno de cada diez casos, estas manifestaciones violentas se sufren con frecuencia
“El ciberbulling no está bien. Nadie se lo merece. Todos podemos poner de nuestra parte para acabar con él”. Simple y contundente, así es el mensaje de Luke Culhane un adolescente irlandés de 13 años que ha conseguido volver viral en la Red su vídeo de denuncia de ciberbullyng.
Víctima él mismo del acoso escolar a través de las redes sociales, este adolescente, aspirante a cineasta, decidió rodar y colgar un pequeño corto en YouTube mostrando lo real que puede llegar a ser el dolor que produce en los adolescente la práctica del ciberbullyng.
“Quería mostrar que no hace falta que sea un maltrato físico para herir a alguien, así que decidí mostrar las similitudes entre ambos tipos de maltratos”, ha explicado el joven al diario Irish Examiner.
La receta de Luke para acabar con este tipo de acoso es tan simple como razonable: “No lo hagas. Denúncialo. Habla”.
“Para antes de publicar en la Red algo que pueda disgustar a otra persona, piensa en cómo se sentiría esa persona. Si eres una víctima de ciberbulling bloquea y denuncia a la persona que te está haciendo ciberbulling. Cuéntalo. Habla con tus padres o tu profesor”, señala en el vídeo.
«¿Has sufrido alguna vez ciberbullying? ¿Alguna vez has sido testigo de una situación de ciberbulling? El cien por cien de los adolescentes responden que sí a al menos una de estas preguntas, lo que quiere decir que todo el mundo podemos poner de nuestra parte para parar esta práctica en Internet», concluye.
¿Alguna vez te has encontrado en esta situación? Si es así, piensa en el mensaje de Luke. Tienes formas para superarlo.
El acoso en España
En España, el 32,1 % de los niños de primer y segundo ciclo de la ESO reconocen haber golpeado, pateado o empujado a otro menor y la mitad, ha proferido insultos y palabras ofensivas en las semanas anteriores, según se desprende del informe Yo a eso no juego sobre el acoso y el ciberacoso en la infancia elaborado por Save The Children y presentado el jueves en Madrid. Uno de cada cuatro estudiantes ha insultado utilizando internet o el móvil y casi uno de cada diez ha amenazado a otro niño. El 7,8 % ha utilizado las nuevas tecnologías de la información para difundir rumores y el 5,9 % ha retocado imágenes de un tercero que estaban en la red.
El resultado es que un tercio de los niños en España ha sido insultado por el móvil o por intenet, el 12,9 % ha recibido amenazas y al 6,3 % le han pirateado su cuenta en redes sociales. En uno de cada diez casos, estas manifestaciones violentas se sufren con frecuencia.
La mayoría de los agresores responde que no sabe por qué lo hace. En el acoso tradicional, la segunda respuesta más frecuente es «para gastar una broma», aunque cuando se trata de ciberacoso, este es el primer motivo alegado. La tercera razón en ambos casos es «por molestar». En el 5,9 % de las situaciones tiene que ver con la orientación sexual de la víctima, algo que en ciberacoso llega al 6,6 %.
El informe destaca también similitudes entre acosadores y acosados en cuanto a rasgos de personalidad. En ambos casos, se trata de niños con un menor nivel de autoestima que quienes no se ven involucrados en estas situaciones y menos habilidades sociales, comunicativas y de resolución de los conflictos. Mientras, los agresores tienen menos empatía que sus víctimas y que las personas que no acosan.
“Es importante llamar al acoso por su nombre, el acoso es violencia. Por más que estemos acostumbrados, es violencia. No es un juego de niños. No son chiquilladas. No es una estrategia de relación o una situación de convivencia normal entre los niños”, subrayan desde Save The Children.

12 ocasiones en las que los padres pueden sembrar la semilla del Bullying

El Bullying, sin querer, puede empezar a fomentarse desde la tranquilidad del hogar, con esos comentarios mordaces, despectivos, injuriosos, etc. que los padres hacen delante de los hijos, sobre otras personas.
Esos comentarios suelen fomentar en los hijos la xenofobia, el racismo, la intolerancia, el abuso de fuerza, la discriminación, la burla por el físico o imagen, etc., de eso, solamente hay un pequeño paso para desencadenar el chispazo del crimen del bullying.
Los padres deben comprender que sus comentarios, hechos o actitudes despectivas o agresivas, tienen consecuencias directas sobre el comportamiento de los hijos. Estas son algunas formas de promover el bullying en los hijos:
12 Ocasiones en las que los padres pueden sembrar la semilla del Bullying en sus hijos
1. Cuando critican a las víctimas del bullying al decir “Algo habrán hecho”. “No saben ni defenderse”.
2. Cuando critican a los que son pacíficos y no quieren meterse en peleas, animando a los promotores del bullying: “Son unos cobardes, dejan que todo el mundo haga lo que quiera, no imponen su autoridad”.
3. Cuando critican a todo lo que sea inclusión, flexibilidad, generosidad, comprensión, caridad, respeto, etc.
4. Cuando critican aseverando que todos hacen todo mal, y nosotros lo hacemos todo bien.
5. Cuando critican con expresiones faciales o lenguaje corporal, indicando el disgusto de estar con alguien, que no les cae bien.
6. Cuando critican a los profesores que castigan a los responsables del Bullying.
7. Cuando critican despiadadamente a otros familiares o amigos comunes, en relación con sus gastos o ingresos, situación económica, problemas familiares, etc.
8. Cuando critican de forma hiriente o ridiculizadora, los artículos de opinión, noticias o personas en los medios de comunicación.
9. Cuando critican perversamente, atentando contra la autoestima y dignidad de otras personas, en frases como: “No valen para nada”. “Por mucho que se esfuercen no lo van a conseguir”. “No vale la pena, ni que lo intenten”. “No son capaces”. “Por su culpa, nosotros estamos así”.
10. Cuando critican negativamente todo lo que sucede, expresando intolerancia hacia lo diferente o ignorado.
11. Cuando critican sobre colectivos diferentes a ellos, por su fe, raza, etnia, color, situación económica, cultural, salud, presencia, etc.
12. Cuando critican sobre todo lo que se oye o ve en la televisión, en determinados programas, sin ejercer el derecho de cambiar el canal.
En el mismo hogar puede empezar la siembra de la semilla del odio, pues cuando los hijos llegan a tener poder, en grupo o en solitario, contra otra persona diferente, se le viene el recuerdo de las injurias que sus padres han dicho, sobre determinadas personas. Casi siempre indefensas o en minoría.
Recordemos que los padres deben ser para sus hijos los modelos de virtudes, por eso es importante examinar las propias conductas y evitar todo aquello que afecte negativamente a los hijos.

¿Cómo evitar que un niño sufra acoso?

Son muchos los alumnos que sufren acoso escolar en todo el mundo. Más de lo que pensamos. Un drama que ha aumentado con las nuevas tecnologías. El ciberbullyng hace que el acoso no sólo se produzca en el colegio, sino que la sensación del niño aumente durante las 24 horas del día. Los menores sufrirán problemas psicológicos y en casos extremos puede llevar al suicidio y muerte del menor.
Es un tema muy grave y que preocupa a muchos padres. ¿Qué pueden hacer las familias? ¿Hay alguna manera de atajar el problema antes de que suceda? ¿Cómo puedo darme cuenta de que mi hijo sufre acoso? Y si lo sufre… ¿a quién puedo dirigirme? ¿Cómo puedo solucionar el problema?
Los colegios comienzan a estar muy sensibilizados con estos temas y ya se está trabajando en la prevención y la solución de los problemas antes de que se produzcan. “Es cosa de niños”, escuchamos muchas veces y seguramente sea verdad, pero… esas cosas de niños pueden ir creciendo y convertirse en temas muy graves. Dos caminos complementarios están siendo utilizados: la mediación y el método Kiva.
Los mediadores
Los padres y los profesores son los últimos en enterarse ante un incipiente caso de violencia o acoso en las aulas. Son los mismos alumnos los que primero detectan que un compañero suyo esta atravesando problemas. ¿A quién se dirigiría un alumno ante la violencia y el acoso: a sus padres, a los profesores o a sus propios amigos?
En el colegio San Viator de Madrid (España) decidieron hace cinco años poner en marcha un programa de mediación. Se trata de que algunos alumnos se conviertan en “alumnos ayudantes”, jóvenes que se encargan de detectar los problemas y mediar en el conflicto. Ellos no resuelven nada, simplemente ayudan a su compañero a que lo solucione.
Si el tema se pone serio y alcanza otro nivel (violencia, acoso, ciberbullyng, conductas extrañas), los mediadores acuden a los profesores encargados del equipo de mediación, el observatorio de convivencia.
No suelen ser problemas muy graves. Se trata quizá de falta de integración, de timidez, de pequeñas discusiones en grupos de Whatsapp y redes sociales. “Cosas de niños”, que suelen quedarse entre los alumnos y que si son atajadas a tiempo no supondrán graves problemas, pero que si siguen creciendo pueden ofrecer dramáticas consecuencias.
En Fin de Semana COPE, tres de las alumnas del colegio San Viator, Alba González, Sara de la Fuente y Paula Navarro y sus profesores Enrique Giménez y Raúl Aguayo explicaron el éxito y la manera de trabajar de los alumnos mediadores.
Se les da una charla a los alumnos y luego ellos mismos votan quién quieren que sea el mediador. Ello no supone ser mejores, todos son iguales. Paula lo explica: “No me creo mejor que los demás, no somos superhéroes”.
Sara y Alba tienen claro que su labor debe ser silenciosa, valoran el problema y si no pueden solucionarlo lo muestran al observatorio: “Vamos nosotros al observatorio, pero no puede salir un nombre”. “No nos podemos ir de la lengua. Sería perjudicial para nuestro grupo”.
Enrique y Raúl, los profesores, muestran que los alumnos lo que hacen es “ayudar al que tiene un problema” y que si es algo muy complejo ya actúan los profesores.
Un caso de posible acoso: “Nuestras alumnas nos dicen hay un niño con el que se están metiendo demasiado… Ellas le ayudan y si vemos que no dan solución, nosotros sabríamos, por el conocimiento del alumnado quién es y aunque no sea bullyng, podemos prevenirlo”.
“Detectamos los casos de acoso en un proceso inicial y así es fácil detenerlo. Hablamos con el chico, con los agresores, con la familia…”, expresan.
La mediación, como manera de prevenir acoso, violencia y conflictos está siendo todo un éxito y es un modelo que ya se esta implantando en países como Alemania, Francia o Polonia.
Método “Kiva”
Pero si hablamos de pioneros en educación, hay que hablar de los países nórdicos. En Finlandia llevan años implantando un sistema, el método Kiva (Kiusaamista Vastaan, en finlandés: Contra el acoso escolar). Un método de gran éxito que ha reducido drásticamente el acoso en las escuelas.
El éxito está basado en las consecuencias del acoso en el resto de los alumnos. En muchos casos los alumnos lo interiorizan como algo normal, e incluso divertido que hace que el acosador se crezca.
El método pretende conseguir todo lo contrario: influir en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. El acosador dejará de actuar con la víctima porque no le aportará ningún beneficio. Se trata de “no reír las gracias”.
Algo aparentemente sencillo pero que necesita mucha educación. Desde el Ministerio de Educación Finlandés se obliga a los estudiantes a unas 20 clases a los 7, 10 y 13 años (edades clave en el desarrollo del menor) para identificar las diferentes formas de bullying.
Además, en todas las escuelas existe un equipo Kiva en el que tres adultos detectan e investigan posibles casos de acoso en las aulas.
Las bromas, los “motes”, las “gracietas” de los chavales en las aulas siempre han existido y algunos las denominan “cosas de críos”. Atajar en la raíz los problemas es la única solución que la escuela puede ofrecer ante el crecimiento de la violencia y el acoso.
Con sistemas como el de mediación y métodos como el Kiva se podrían reducir drásticamente las cifras, los alumnos y los padres vivirán mucho más tranquilos ante una lacra que tiene atemorizadas a las familias.

Esta es quizá la campaña contra el bullying más bella del mundo


Esta es quizá la campaña contra el bullying más bella del mundo







¿Quizá la piedra, el papel y las tijeras son tan distintas que no pueden estar juntos? ¿O quizá la fuerza de una sociedad radica justamente en las diferencias?